lunes, julio 23, 2007

Dos momentos.

Estaba parado en la puerta de su hogar, sentía miedo salir, solo observaba a la gente pasar. Cuando me acerqué, sintió más vergüenza, se sonrojo, se tocó las manos y bajo su mirada. ¿Cómo te llamas?, le pregunté. No me respondió. Le estreche mi mano, le sonreí, le volví a preguntar su nombre, pero no obtuve respuesta.

Al despedirme, después que había captado la primera imagen, una imagen cargada de sentimiento, le dibujé una sonrisa de oreja a oreja, le hice un ademán de adiós, y justo al voltear, me cogió de mi mano derecha, y muy alegremente me contestó. Fueron dos momentos, el primero la timidez que tuvo este niño, quizá por el lente de la cámara, o talvés por mi presencia, la última, refleja la alegría, el encanto de un pequeño que vive en el edén andino de la Libertad.