Mi Virgen
Duerme tranquila que yo guardo tus sueños. Sé que las espinas aún te hieren por ser virgen, pero el viento arrasará con ellas. Espérame un momento. No te muevas. Siente mis pasos, ya estoy cerca. Frente a ti, de rodillas pidiendo perdón, clamando a tu mirada una paz interior. Deja de fusilarme con las púas, ya no estaré más junto a ti.
Amén.
Amén.

Te rezaré

con el dolor de tus espinas